Notas Fecode

El legado del maestro de maestros, Abel Rodríguez Céspedes

Compartimos la editorial de la edición No. 140 de la Revista Educación y Cultura:

“Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino se hace camino al andar. Al andar se hace el camino y, al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar. Hace algún tiempo en ese lugar, donde hoy los bosques se visten de espinos, se oyó la voz de un poeta gritar: Caminante no hay camino, se hace camino al andar, golpe a golpe, verso a verso”.
‘Cantares’, canción y poema de Antonio Machado y Joan Manuel Serrat.

La elaboración y materialización de una avanzada política educativa pública en Colombia, durante fines del siglo XX y comienzos de la presente centuria, fueron lideradas o tienen la impronta del Maestro Abel Rodríguez Céspedes: la conquista del Estatuto Docente o decreto 2277 de 1979, el decisivo impulso del Movimiento Pedagógico desde 1982, la financiación estatal de la educación consignada en la Constitución Política de 1991 y, como consecuencia de los dos anteriores hechos, el debate y los avances conquistados por el Magisterio en la Ley General de Educación. Y, por supuesto, la transformación y la gratuidad plena de la educación en la Capital de la República, como Secretario de Educación entre 2004 y 2009.

La historia de la educación en la Colombia republicana, nos enseña que los principales logros de la comunidad educativa, salvo algunas excepciones ocurridas especialmente en el siglo XIX, no tuvieron su origen en los sucesivos gobiernos, sino en los movimientos sociales liderados por los estudiantes y/o los profesores, es decir desde abajo. El Maestro Abel, también se ocupó de ello, contribuyendo a consolidar a FECODE y a crear la Central Unitaria de Trabajadores, reconocidos baluartes de la movilización social en la defensa y materialización de los derechos humanos y fundamentales. Análogo sentido, también le imprimió a la lucha política, razón por la cual, fue partícipe o creador de primera línea de movimientos y agrupamientos alternativos.

Imposible abarcar en el presente editorial la totalidad de su legado. En virtud de lo cual, destacaremos, a renglón seguido, algunos de sus aportes que mantienen su vigencia y, a la vez son, objeto de implacable persecución por el actual régimen político que dirige el Estado en Colombia.

La libertad de cátedra, sin la cual es imposible el avance del conocimiento, como también, la férrea defensa de la autonomía, la democracia y el gobierno escolar, son transcendentales derechos, logrados de manera explícita en sus realizaciones. Dos inmensos ejemplos.

El primero. El Estatuto Docente de 1979, consolidó el carácter profesional de la docencia y garantizó la libertad de cátedra, protegiendo al educador del despido por exponer o sustentar sus puntos de vista pedagógicos, académicos, científicos o, por ejercer su independencia política ante los gobiernos u otros órganos extraños a la Escuela. En virtud de lo cual, la estabilidad laboral se constituyó en un poderoso derecho que sustenta la democracia en las instituciones educativas y el bienestar.

El Estatuto Docente, así concebido es pilar fundamental de una avanzada política educativa publica, imprimió un significado más amplio y universal de la dignificación de la profesión, contribuyó a la cohesión de la comunidad académica y de la masa crítica que requiere una nación para su desarrollo y bienestar.

El segundo ejemplo. Décadas después como Secretario de Educación, lideró el congelamiento de las concesiones escolares, iniciado en las tres administraciones anteriores. Estas desconocen los transcendentales derechos mencionados, alcanzados como fruto de la lucha bicentenaria de la comunidad educativa, imponen relaciones laborales indignas propias del siglo XIX y se alzan con el presupuesto estatal de la educación. Es decir, funcionan como una especie de enclaves medievales o coloniales en la Escuela.

La Secretaría de Educación, bajo la dirección del Maestro de Maestros, no se detuvo allí. Además, destinó los recursos a la construcción y reconstrucción de más de 272 colegios públicos administrados directamente por el Estado, lo que significó la vinculación de 18.300 colegas, reivindicando el ingreso por concurso. Este enorme acto de coherencia, le costó la implacable persecución del establecimiento neoliberal, prohibiéndole para siempre ejercer la administración pública.

Su infame destitución en 2009, no pudo detener la conquista de la gratuidad plena de la educación un año después. Es decir, celebramos como corresponde el bicentenario del Grito de la Independencia.

En formación docente, innovación pedagógica e investigación educativa, coincidió con la propuesta de la ADE, orientada desde el Comité Distrital de Capacitación Docente –CDCD- en 2006 y, por el conjunto del sector educativo, para que el Magisterio se consolidara como comunidad académica. Entendiendo que, el derecho a la formación permanente se materializa con la financiación estatal, inició el proceso de formación posgradual apoyado fundamentalmente con recursos de la Administración, se crearon los equipos pedagógicos por localidad constituidos por maestros y maestras, para que contribuyeran como pares a la sistematización de las experiencias de sus colegas. También fortaleció el programa “Maestros que Aprenden de Maestros”, impulsó las redes académicas, contribuyó a que el IDEP retomará su esencia y avaló la conformación del Comité Distrital de Capacitación Docente, integrado mayoritariamente por representantes de la comunidad educativa y académica, respetando sus orientaciones y el papel establecido en la Ley General de Educación.

Tan transcendentales realizaciones en menos de seis años como Secretario de Educación, nos invita a entender la importancia del Movimiento Pedagógico, como reflexión permanente sobre lo que le es propio. Pero también para materializar una política educativa pública en los tiempos cortos o prolongados que nos brinde la lucha política para ejercer la administración pública, el gobierno y, ojalá, la dirección del Estado en favor de la población. Tal concepción implicó, una histórica batalla en el campo de las ideas e ideologías, especialmente en la denominada izquierda, sobre si se podrían o no hacer cambios sustanciales en la educación, estando aún bajo el predominio político de un Estado en manos de fuerzas regresivas y/o de clases sociales que representan el capitalismo, o si solo era posible cuando este sistema económico fuera derribado.

La generación de estudiantes y jóvenes maestros, entre ellos Abel, participaron directamente o indirectamente del Movimiento Estudiantil de 1971, que tuvo como principal objetivo que fuesen los estudiantes, profesores e investigadores quienes mayoritariamente conformaran los órganos de gobierno de los instituciones educativas para que determinen el rumbo académico de las mismas con el propósito de garantizar que se enseñe lo más avanzado del conocimiento en favor de la nación y la población.

Esta intensa lucha sobre la educación en los albores de los años setenta, brindó una formidable experiencia a las nuevas generaciones de maestros, maestras, académicos y, por supuesto, a los dirigentes a quienes les correspondió construir y defender los pilares sobre los cuales se soporta el Estatuto Docente de 1979, impulsar la irreversible iniciativa del Movimiento Pedagógico, materializar las conquistas consignadas en la Ley 115 de 1994 y, convertir cada pliego de peticiones de FECODE, en síntesis de una avanzada política pública educativa y social, que pugna por la universalización del derecho a la educación, el avance del conocimiento y la dignificación de la labor pedagógica para toda la comunidad educativa y académica.

Los aportes mencionados son producto de la batalla de sucesivas generaciones de estudiantes y profesores a nivel orbital. Análogo proceso a nivel nacional. Pero liderar su materialización, junto con valerosos equipos de hombres y mujeres de pensamiento diverso, construir confianza entre ellos, lograr acuerdos, halar en una misma dirección y, concretar transcendentales logros sin contar con el poder del Estado, en una sociedad en que las fuerzas oscurantistas lo controlan, sintetiza la inmensidad y la razón del título del Maestro de Maestros.

Defender el legado del Maestro Abel Rodríguez, trae consigo ponerlo a salvo de la retórica y de la “frialdad dolosa” de los académicos cooptados, como los caracterizó Jorge Eliecer Gaitán. O de limitar la educación a “un asunto de tecnócratas”.

Mantener vivo su legado, implica refrendar nuestro compromiso de animar que, el Movimiento y el III Congreso Pedagógico se nutran de la diversidad de los pueblos, territorios e integrantes de la comunidad educativa, académica y científica del país. También significa la indeclinable defensa de la educación en condiciones dignas, salvaguardando la vida y la salud, la universalidad y la suficiente financiación estatal, la función social de la escuela, el carácter profesional de la docencia, la libertad de cátedra, la autonomía, el gobierno y la democracia escolar y, el conjunto de los logros consignados en la Ley General de Educación; la existencia del magisterio estatal, de la educación pública y de la Escuela Territorio de Paz. Y, por supuesto, el respaldo decidido a la reconquista de un estatuto docente que dignifique la profesión. Todo lo anterior, amenazado por un régimen que pretende regresarnos a la oscura época de la historia de Colombia conocida como la Regeneración, a través de normas, proyectos de referendo y/o de ley, actualmente “debatidos” en el Congreso de la República.

El legado también invita a respaldar por convicción a FECODE, ante el despiadado ensañamiento del régimen, desatado solo porque representamos un baluarte de la movilización social que agrupa a gran parte de la inteligencia nacional e inclina la balanza con decisión al favor del Estado social de derecho. Sin titubeos, sin tibiezas.

Colombia, abril 22 de 2021.

Miguel Ángel Pardo Romero

Secretario de Asuntos Educativos, Pedagógicos y Científicos de FECODE

Disponible para consulta y descarga aquí:

https://www.fecode.edu.co/images/PDF2020/EDICION_140_MAYO_14.pdf